El poder un pensamiento

Somos lo que pensamos y siendo tan grande el poder del pensamiento no tenemos consciencia de él.

Nuestros pensamientos nos están enviando un sin fin de información de manera constante que mantiene en alerta cada una de nuestras células y todo el entramado mente-cuerpo.

La forma en la que elegimos nuestra vida y lo que pensamos de nosotros mismos y del mundo, comienza en nuestro interior y está determinado por dos entornos:

1-    Entorno físico: familia, sociedad que determina la información con la que gestionamos nuestra vida y que básicamente corresponde a una programación. El medio ambiente externo, la naturaleza, el aire que respiramos, el agua que bebemos, la forma de alimentarnos y ejercitarnos. Todos estos elementos pueden ser sanadores o tóxicos.

2-    Entorno interior: Pensamientos, sentimientos y emociones, que son la energía co la que nutrimos pueden de la misma forma ser tanto sanadores como tóxicos.

La neurociencia demuestra que el cerebro recibe la mayoría de las instrucciones que le indican qué hacer, qué hormonas y químicos desencadenar en nuestro interior, del corazón.

Conectar con los sentimientos de nuestro corazón nos ayuda a elegir qué sentimientos crear en nuestra mente. Esto es lo que permite crear la coherencia del corazón, que potencia nuestra intuición, beneficia nuestra salud física, mental, espiritual y emocional.

Tu puedes hacerte amorosamente responsable de incrementar y mantener la coherencia del corazón, practicando la gratitud, el aprecio, la compasión, a partir de una sola respiración y siguiendo estos tres pasos

Primero, traslada el cerebro a la consciencia, con un suave toque con las yemas de tus dedos en el centro del pecho. Segundo, cambia el estado de conciencia, ralentizando la respiración contando en cada inhalación y en cada exhalación hasta seis o siete, como sea cómodo para ti. Tercero, trae a tu conciencia sentimientos de gratitud, aprecio, compasión, bondad, etc. Hasta que vibres en estos sentimientos.

Todo comienza en ti, toma acción y pon en práctica este poderoso ejercicio tantas veces como lo desees o sientas en tu día a día.

María Helena Bridgman