Activando habilidades para gestionar el estrés y la ansiedad

Para sobrevivir en un mundo incierto y volátil como el nuestro vinimos dotados con el miedo como recurso.

Pero nosotros hemos pasado la raya del miedo como emoción creativa al miedo como amenaza permanente. Por esta razón inventamos el control para sentirnos seguros.

El control es una proyección de la mente que, en lugar de protegernos, nos limita en todos los aspectos de nuestra vida.

Creer que podemos controlar lo que va a suceder en nuestra vida aumenta el estrés que, de todas formas, es otro elemento puesto en nuestra biología como recurso para gestionar las perturbaciones propias de la vida en un mundo cambiante e incierto.

La falta de gestión de esas perturbaciones nos mantiene en miedo permanente a lo desconocido, a lo inesperado, provocando la resistencia la cambio. Entonces surge la ansiedad como solución biológica para que atendamos el verdadero origen de la perturbación que está en el inconsciente.

Extrapolar este concepto a todas las situaciones de estrés que se viven día a día y poner mente a la obra con los siguientes consejos de valor activa las habilidades que ya tenemos para gestionar el estrés y la ansiedad. 

1-      Dejar de controlar: La clave para soltar el control es aprender a observar lo que nuestra mente está proyectando. Todo lo que creemos que nos afecta de fuera tiene que ver con lo que llevamos dentro.

2-      Parar y respirar: no solo en momentos de estrés, sino a lo largo del día. 90 segundos de respiración consciente activan el sistema límbico, conecta los campos magnéticos del cerebro y el corazón creando coherencia cardíaca. Son 90 segundos que nos detenemos para reparar y soltar lo que ya es pasado.

3-      Darnos permiso de sentir lo que sentimos: sin reprimirlo es un beneficio para el cuerpo y una posibilidad de regular el desequilibrio generado por la perturbación.

4-      Ser consciente de las cosas que podemos cambiar y de las que no: Enfocar la atención en las que, si podemos cambiar y toma acción, que sin acción no hay cambio.

5-      Mantener el cuerpo en el presente y sacar la mente del juicio y la critica: El mejor antioxidante del cuerpo emocional es vivir en el presente.

Gestionar el estrés y la ansiedad en nuestro mundo incierto y cambiante es una responsabilidad básica para poder navegar por él y desarrollar una experiencia de vida mas agradable y armoniosa.