En estos tiempos donde parece que no hay un rumbo claro a seguir hemos desplazado el sentido de la vida, enfocándonos aún más en los ámbitos del tener y de las sensaciones.

Este enfoque es una manifestación inconsciente de escasez, por eso sentimos esa necesidad permanente de llenar un vacío.

Creamos un circulo vicioso en el que permanecemos sin saber qué es en realidad lo que deseamos de nosotros y de la vida.

Salir de este círculo nos exige en primer lugar saber lo que queremos dar al mundo. Este paso es fundamental para conectar con nosotros mismos y con el conocimiento que afianzará y potenciará nuestra función.

Para poder dar, primero hay que poner el conocimiento al servicio de uno mismo hasta hacerlo carne.

Comprendemos que dar y recibir es lo mismo. Dejamos de percibir vacíos y conectamos ese poder primordial que es el amor.  

La energía sagrada que mantiene en movimiento el deseo de ir más allá de lo conocido para Ser lo que en realidad somos.

Conectar con la energía sagrada de nuestro Ser hace que la mente, cuya función original es la creación acabe realizando lo que deseamos.

El cerebro está equipado para sincronizar nuestras fortalezas y las del entorno con todo aquello que esté relacionado en función de nuestro Ser.

Esa situación que estás viviendo te está invitando a conectar con la energía sagrada de tu Ser.

Todo comienza en ti… ¡toma acción! ¡Tú eres el arquitecto de tu vida y la energía con la que la construyes es el AMOR¡