El error número 3 que arruina las relaciones con tu hijo

 “No ser conscientes de lo que proyectamos en ellos”

Otra de las alucinaciones de nuestra mente y ego es la de creer que, desde que nuestro hijo nace o, quizás desde antes de nacer podemos programar su educación, su éxito y su felicidad.

Seguramente la intención es noble, pero no asegura nada porque en un mundo incierto y volátil como el nuestro. El único tiempo con el que contamos es con el instante presente para crear la experiencia de estar y Ser.

Y al entrar en la crianza de nuestros hijos, ponemos en marcha toda la programación y creencias, conscientes e inconscientes que hemos recibido y formado nosotros mismos con nuestras propias experiencias.

Esto nos ha llevado a enfocar nuestro rol de padres en la disciplina y no es que sea malo. Lo importante es mirar desde donde estamos disciplinando a nuestros hijos, si desde el amor o desde el miedo.

El problema es que mayormente no somos conscientes de cuanto miedo y creencias limitantes estamos proyectando en nuestras reacciones y formas de disciplinarlos.

Por eso llegamos más temprano que tarde a los desencuentros, conflictos y frustraciones que arruinan nuestras relaciones con ellos.

Te comparto algunos recursos que han ayudado a mis clientes a cambiar creencias y formas rígidas de pensamiento. A conocer y sanar la forma de percibirse a si mismas y a su entorno. A fortalecer el equilibrio, la libertad emocional y las relaciones con sus hijos.

1- Estar dispuesta a entrenar tu capacidad de auto-observación. Abandonar el juicio y olvidarte del victimismo te hace vivir en el presente, el único instante donde tu cuerpo existe por lo tanto donde puedes ser creador.

2- Confiar en ti mismo, y en lo que ya has hecho por tu hijo. Le brindará seguridad y confianza para asumir responsabilidad por si mismo en libertad emocional. Y a ti te ayuda a abandonar la necesidad de control.

3- La nueva ciencia dice que solo el 17% de tu herencia genética afecta o define tu carácter, personalidad o el curso de tu vida. Así que tienes el 83% de posibilidades para crear tu destino. Confía en ese inmenso potencial, en tu intuición y permite que la vida fluya.

4- Para sanar tu proyección es necesario sanar primero la forma en la que te percibes a ti y al mundo. La calidad de las emociones que creas en tu corazón determina tus pensamientos, sentimientos y comportamientos.

La armonía, bienestar y equilibrio en tu vida están directamente relacionados con tu estado emocional, por lo tanto, lo que se gestiona no son los problemas y conflictos sino tu mundo emocional.

El compromiso para el cambio que deseas en tus relaciones es contigo misma. Deja de buscar soluciones fuera de ti. Emprende el viaje del héroe con la determinación de llegar al encuentro con tu Ser y con la verdadera función de tu vida en esta tierra. No será fácil como tampoco quedarte donde estás. ¡La elección es tuya!