Empodérate

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El hombre se autorrealiza en la misma medida que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida.

Todos nacimos con el poder y las capacidades para desarrollar nuestros potenciales, pero en el proceso de crecer nos fuimos limitando con el miedo que heredamos y las creencias que nos infundieron desde niños.

Básicamente nuestra forma de conducirnos por el mundo y nuestra percepción de él están determinados por las creencias. Es claro que las creencias tienen una razón de ser, pero también es necesario comprender que han limitado nuestra libertad emocional.

Si deseamos cambiar nuestra vida debemos empezar por sanar nuestra percepción y para ello necesitamos empoderarnos, recuperar la confianza y el coraje para liberarnos de todas aquellas creencias que limitan la expresión de nuestros potenciales.

Este es un paso totalmente personal e íntimo y es el que nos llevará a caminar al márgen del victimismo, es decir tomando responsabilidad por la única vida que tenemos para realizar, la nuestra.

Deshacernos del miedo implica estar atentos a nuestros pensamientos y comprender que a la mente no le interesa vivir en el presente. En su incesante ruido la mente nos mantiene entre el resentimiento o la culpa recordándonos los errores del pasado, y en la ansiedad por la incertidumbre del futuro. Cuando somos conscientes de esta dinámica podemos entonces realizar un cambio entrenando nuestra mente.

La mente se entrena dejando de repetir patrones de pensamiento, perdonándonos los sufrimiento que nos causamos, dejando de juzgar, sanando nuestra percepción, buscando otra manera de ser y de hacer, emprendiendo nuevos retos, abandonando la zona de confort, etc. Esta dinámica del cambio eleva nuestro estado de conciencia desde la comprensión y la trascendencia. Nos conduce a una vida en coherencia, bienestar emocional y salud física, mental y espiritual.

Viktor Frankl nos ha enseñado con su propia trascendencia que el ser humano cuenta con la libertad interior de elegir. Que sean cuales fueren nuestras circunstancias podemos elevarnos por encima de nuestros condicionamientos personales, familiares o sociales. Y enfatiza en que “el hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida”.

María Helena Bridgman