¡¡¡Las crisis no dañan, TRANSFORMAN!!!

Cinco razones para abrazar la crisis

Tengo miedo de volar dijo la oruga a la mariposa…

Es natural sentir miedo a lo desconocido. No obstante, cuando la oruga recibe la señal biológica de detener su movimiento y su instinto de comer, ella confía, sigue las señales de su naturaleza interior y se entrega a su proceso de transformación.

Sabe que estará inmóvil y vulnerable, pero no lucha, no protesta, ni se victimiza, porque es honesta con su propósito. Se entrega a su proceso con mansedumbre y generosidad, consciente de su indefensión. Se encierra en la oscuridad de la crisálida y con fe experimenta pacientemente la transformación silenciosa que le dará el júbilo de volar en libertad.

Crecer y asumir los procesos que la vida nos ofrece para desarrollar habilidades y volar por nuestra experiencia de vivir, de manera plena es una continua metamorfosis.

García Márquez dijo que “Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida lo obliga a parirse a sí mismos una y otra vez”

La vida nos da señales a través de experiencias que llamamos dolorosas o conflictivas para que las alumbremos desde nuestro interior y demos nacimiento a un nuevo estado de conciencia, a un nuevo estado de ser, de estar y de relacionarnos.

Pero en lugar de detenernos y entrar en el silencio de nuestro interior, a diferencia de ella, nos dejamos llevar por la mente y el ego que buscan salidas o soluciones que nos alejen de la incomodidad que nos genera la situación, impidiendo el nacimiento de ese nuevo estado.

O como dijo Jung aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de la vida, fuerzan a la conciencia cósmica a que los repita tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido. 

¿Pero que pasaría si como la oruga Confiáramos, nos detuviéramos, guardáramos silencio y nos entregáramos con generosidad a vivir nuestros procesos?

¿Qué pasaría si fuéramos honestos con nuestros propósitos y dificultades y nos hiciéramos conscientes de que cada experiencia es una oportunidad de conocernos a nosotros mismos y desarrollar nuevas habilidades para gestionar nuestra vida? 

¿Qué pasaría allí en ese pequeño e incomodo espacio de oscuridad si permitimos que el proceso fluya? 

1-    Dejaríamos de sentirnos víctimas, para hacernos conscientes de que tenemos información y programas que nos condicionan inconscientemente y tomaríamos acción para el cambio. 

2-    Tomaríamos conciencia de que todo ocurre dentro de cada uno, por lo tanto, dejamos de culpar a los demás, los liberamos y nos liberamos. 

3-    Estaríamos mas atentos a nuestras proyecciones para sanar nuestras percepciones. 

4-    Abandonaríamos el juicio, la adicción más tóxica y destructiva. 

5-    Abrazaríamos las crisis como posibilidades de transformación

Si no vuelas serás infeliz porque tendrás que renunciar a muchas cosas, entre ellas a tu libertad y eso te hará depender de los demás.

¡¡¡Fue la respuesta de la mariposa a la oruga!!!

 María Helena Bridgman