Vivimos en una sociedad empecinada en eliminar el malestar y generar seguridad en un mundo en el que nada se puede controlar.

Nos tratan como a seres tan vulnerables que necesitamos estar alejados de cualquier adversidad que dañe nuestra integridad, como si estuviéramos hechos de cristal.

Nos han hecho creer que para sostener esta “seguridad” tenemos que enfocar nuestra energía vital en la creación de bienestar físico y material.

Esta dinámica ha hecho que pasemos la mayor parte de nuestras vidas desconectados de nosotros mismos.

Hemos hecho de nuestros cuerpos físico, mental, emocional y espiritual mundos separados, fabricando vidas en incoherencia, conflicto y síntomas que jamás se podrán resolver con pensamientos positivos.

La vida es una experiencia de equilibrio natural. No existen la tristeza sin la alegría o el día sin la noche. Y para saber por donde andar tenemos que saber que existe tanto lo bueno y lo malo.

Todos tenemos la libertad de decidir si sufrimos o trascendemos en esta dinámica, donde al final cada polaridad es esencial en esta vida.

Para favorecer cambios trascendentes y permanentes generadores de bienestar y felicidad, es necesario implicarnos y permitir la expresión natural del malestar y la incertidumbre para poder atenderlos desde la responsabilidad, la lealtad y el amor a nosotros mismos.

Comienza ahora a atender de manera consciente los aspectos básicos de tu vida y llega pronto a cambios sostenibles:

  • La alimentación es información. ¿Con qué información nutres tu cuerpo? No se trata de dietas sino de conexión con las necesidades de tu cuerpo.
  • Mantener tu cuerpo en movimiento. Una sola caminata vigorosa de 10 minutos fortalece los sistemas inmune, cardiovascular, musculo-esquelético y nervioso central.
  •  Un solo minuto de respiración consciente conecta tu mente con tu corazón. Te permite relajarte y experimentar claridad mental y seguridad.
  • Tener una práctica espiritual te recuerda tu conexión con la divinidad
  • Gestionar pensamientos, sentimientos y emociones desestabilizantes o buscar ayuda para gestionarlos.

No te niegues el poder de buscar ayuda, de pedir consuelo de alguien que te acompañe en tu dolor y tu llanto.

Es necesario entrar en contacto con ese lado doloroso y oscuro para desarrollar recursos, conocimientos y herramientas que te ayuden a liderar la vida de forma integral y natural.

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