¿Te dedicas o te sacrificas?

Los hijos llegan cuando tienen que llegar, aunque pensemos que los podemos planear. Claro que excepciones las hay, pero la gran mayoría de nosotros llegamos a la fiesta de nuestros padres sin invitación previa. 

Eso no quiere decir que al llegar no nos amaron y nos brindemos cuidado y protección.

No obstante, es a partir de aquí desde donde fabricamos el error 1 que arruina la relación con los hijos que abordaremos en la entrega del día de hoy: 

Creer en el SACRIFICIO como virtud

En nuestro inconsciente colectivo, familiar e individual traemos la información de que la responsabilidad de los hijos y de la familia implican un sacrificio, razón por la cual creemos en él como fuera una virtud propia del amor. 

El sacrificio siempre espera recompensa. Por eso creamos expectativas con las vidas de nuestros hijos, generalmente con la esperanza de que vayan mejor que la nuestra. 

Esto crea en nuestros hijos una presión que termina expresándose en forma de conductas y comportamientos disonantes que a nosotros como padres nos cuesta tanto comprender y gestionar. 

No fuimos conscientes de haber cambiado nuestro rol de proveedores de amor y confianza, por el de controladores. 

Esto lo hicimos impulsados por nuestros miedos más profundos, creencias e inseguridades, formados en nuestros propios sistemas familiares. 

También influyen las propias experiencias vividas, así como las herencias emocionales que afectaron a tus ancestros y no fueron gestionadas. 

Si te detienes a observar tu propia vida te darás cuenta que hay tantas cosas que se siguen repitiendo en la historia de tu familia y la tuya, a pesar del sacrificio y mejores esfuerzos. ¿Te suena esto? 

Para comenzar a cambiar la creencia en el Sacrificio como virtud y crear un ambiente emocional que favorezca relaciones de respeto y gratitud con tus hijos… 

1-    Observa el conflicto sin juzgarlo, es un maestro brindándote un mundo de posibilidades para reevaluar tu sistema de creencias, formas de pensamiento y los posicionamientos rígidos que crean resistencia de parte y parte. “Todo lo que resistes persiste” 

2-    No rechaces el miedo, tiene una intención creadora y hace parte de tu viaje. 

3-    Es clave aprender a entrenar tu mente condicionada por el miedo que te mantiene entre el pasado y el futuro. Enfócate en la experiencia plena del momento presente. “Eres una fuente de amor inagotable que el miedo ha bloqueado y sólo tu puedes liberarlo” 

4-    Recuerda que, si en el conocimiento está el poder, en el conocimiento sobre ti mismo está tu poder personal. El arte del autoconocimiento es la base de tu crecimiento emocional, espiritual, mental y físico, lo puedes entrenar con tu asesor de vida. 

5-    Las dificultades en la relación con tu hijo te hablan de lo que estás proyectando. Son una invitación para que vayas a ti, atiendas y gestiones el origen profundo de la dificultad que hay en ti. Todo lo que gestionas y trasciendes en ti, se verá reflejado en tu entorno. 

¡Dedícate a ti y desaparecerá el deseo de sacrificarte por los demás!