Nos programaron para percibir el estrés, el miedo y las decisiones como agentes causantes de dolor, sufrimiento y fracaso. Y aprendimos a responder suprimiéndolos, evadiéndolos o negándolos.

Esto es lo que produce consecuencias como la ansiedad, la depresión, problemas en las relaciones y otras enfermedades.

El estrés nos sirve cuando lo abrazamos y nos detenemos a mirar de dónde viene, qué nos está señalando, qué es aquello que debemos atender en lugar de evadirlo. 

Esta técnica nos ayuda a convertir el estrés en un verdadero recurso que potencia el desarrollo de nuevas alternativas para gestionar las perturbaciones que lo exacerban.

  • Nos mueve siempre a la acción.
  • No viene de fuera, lo crea nuestra mente, por lo tanto, se resuelve desde la mente.
  • Nos da la capacidad de hacer esfuerzos extraordinarios para obtener logros y enfocar nuestros esfuerzos en función de lo que realmente queremos.

Cuando choquemos con la pared del miedo, en primer lugar, saber que lo que nos paraliza no es el miedo, sino el deseo enorme de lograr lo que más deseamos en la vida.

Entonces lo abrazamos con bondad y sin juzgarlo para llevarlo como copiloto de nuestro viaje.

  • Estará ahí para orientarnos en el camino que debemos recorrer para alcanzar eso más queremos.
  • Para prevenirnos y advertirnos de peligros.
  • Nos centrará en nuestros propósitos y hará que revelemos potenciales y creatividad que sin el jamás aflorarían.

El 90% de lo que tememos que suceda nunca pasa y el 10% restante no es nada de lo que esperabas.

Cada decisión nos enfrenta a una dicotomía interna que surge en primera instancia de lo hay en nuestra naturaleza más visceral y nuestros instintos.

Todo lo que está regido por nuestra corporalidad o el instinto más arcaico conectado con las funciones del cerebro límbico y el tallo cerebral.

En segunda instancia interviene ese constructo mental que está regido por creencias.

Entra en juego la confrontación entre lo que queremos hacer y lo que deberíamos hacer. O “lo correcto” en relación con las funciones del neocórtex y el córtex prefrontal que sopesan la toma de decisiones desde la cognición o mente consciente.

Lo que hace que limitemos nuestra intuición, así como la capacidad de identificar y expresar lo que sentimos y queremos.

Es por esto que a la hora de tomar decisiones queremos conectar con nuestro corazón, con nuestra intuición antes de que intervenga la cabeza.

Decidamos desde nuestra coherencia y paz interiores, sabiendo que ninguna decisión será buena o mala. Simplemente será una decisión.

¡Estos tres elementos propios de la vida son recursos para conectar con nuestro verdadero poder interior!


mhbcolibrí
mhbcolibrí

Creo que amor y respeto son la la base para vivir bien. Creo en la energía universal, en la curiosidad como fuente de aprendizaje y que el sufrimiento es una opción. Veo posibilidades en cada dificultad y sé que todos podemos aprender a experimentar las tormentas que la vida presenta sin perder la paz. Comparto mis aprendizajes y acompaño como psicoterapeuta en consulta en línea.