Autorregular nuestras construcciones mentales, las creencias y conceptos que tenemos a cerca de nosotros mismos, del mundo y de los demás, es otra de nuestras responsabilidades personales.
Necesitamos de los conceptos, de las creencias y de las construcciones mentales para relacionarnos con nosotros mismos, con los demás y con el mundo. Sin embargo, muchas veces pueden ser causa de conflictos y dificultades, sin que lo sepamos.
Explora tus posibilidades
Explora desde la curiosidad los siguientes ejercicios y extrapólalos a tus experiencias personales. Te darás cuenta que tienes el potencial para gestionar y autorregular esos conceptos, creencias y construcciones mentales y crear bienestar en tu vida.
1. ¿Cuándo experimentas estrés en exceso por una próxima reunión, un examen, una presentación o evento social, surgen pensamientos del tipo: “No soy tan bueno en lo que hago”, “no estoy bien preparado”, “Mi exposición no será lo suficientemente buena”, “me van a juzgar” o “¿Qué pasa si no encajo?
Este tipo de pensamientos generan angustia y ansiedad. Pero cuando los observas sin juzgarlos ni juzgarte, comprendes que son argumentos en tu cabeza. Pierden poder, dejas de enfocarte en ellos y puedes dedicar algunos minutos a respirar, a conectar con tus potenciales y a relajarte.
También puedes elegir estar con la sensación de ansiedad que producen esos pensamientos en tu cuerpo y permitirles estar allí, sin tomar ninguna acción. Casi siempre una dosis adecuada de ansiedad funciona como energía que te impulsa.
2. Cuando te enfrentas a comentarios o sugerencias en tu trabajo, sueles sentirte atrapado en pensamientos como: “están equivocados”, o “siempre se están quejando”, o tal vez “nunca puedo hacer nada bien”. O lo mejor empieces a pensar en la forma de cambiar de trabajo y terminar con todas esas molestias.
Tal vez puedas ver que estos pensamientos no sean una realidad objetiva. Sin embargo, hay una emoción o una cascada de emociones y sensaciones expresándose en tu cuerpo. Entonces aprovecha para conectar con las emociones y las sensaciones que se expresan en tu cuerpo. Estas te llevarán a descubrir el origen profundo del miedo que soporta ese resentimiento que expresa tu cabeza.
3. Sueles resistirte a la realización de alguna tarea o la pospones: Hay una idea en tu mente a cerca de lo difícil que será realizarla, lo abrumadora que se siente o que es demasiado para ti en este momento.
A partir de estos sentimientos y pensamientos, decides realizarla más tarde. Pero los sentimientos de dificultad y de estar abrumado no desaparecen. De hecho, las cosas sólo pueden empeorar cuando se acerca la fecha límite para la tarea y las consecuencias de la inacción se vuelven más pronunciadas.
Entonces, ¿qué pasa si dejas de lado la idea de que, “es demasiado difícil” y vives las sensaciones de resistencia y miedo que están ocurriendo en el momento?
Cuando le haces frente a estas sensaciones, desarrollas la capacidad de estar con tu experiencia y aprendes que no es tan difícil, que es sólo una idea, después de todo. Y luego puedes volver a la tarea y tomar una pequeña acción.
Cómo practicar
Primero, observa qué ideas tienes a cerca del mundo, de ti mismo y de otras personas en diferentes momentos. ¿Cuáles son tus ideas sobre la situación que te molesta? ¿Qué ideas tienes sobre ti mismo en esa situación? ¿Puedes ver que todo lo que crees sobre alguien o alguna situación no son más que ideas o construcciones mentales?
Eso no significa que sea malo tener ideas. Al contrario, nos muestra que, con la misma mente con la que creamos esta clase de construcciones, podemos crear otras posibilidades que generen bienestar.
Segundo, observa sensaciones como opresión, pesadez, tensión, miedo y ansiedad, que residen en tu estómago, hombros, corazón, cabeza o en cualquier otro lugar. Ignora cualquier idea a acerca de estas sensaciones, sólo se consciente de cómo se expresan. ¿Cómo se sienten en tu cuerpo? ¿Podrías relajarte con las sensaciones de este momento, o incluso sentir la libertad de estar en medio de la experiencia sin juzgarla?
Finalmente, pregúntate si puedes tomar una pequeña acción. Lavar un plato. Escribir una oración en ese correo electrónico que has estado evitando. Hablar con la persona que tienes delante con el corazón abierto. Sólo necesitas experimentar la libertad del momento tal y como es.
Tú puedes acceder a una visión más amplia de cada dificultad que cree tu mente sin aferrarte a su narrativa. Es tu responsabilidad autorregular tus construcciones mentales y crear una forma más relajada de estar con la vida para que puedas acceder a la libertad, a la paz y a la presencia en cualquier momento.
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