Compromiso sin apego

Una filosofía de vida basada en el compromiso sin apego, nos ayuda a gestionar los tropiezos en el logro de nuestros objetivos y mantener la determinación para seguir adelante.

El mayor punto de tropiezo para mis clientes en su trabajo de transformación personal es la dicotomía entre vivir el proceso y separarse de su meta y aun así permanecer comprometidos con su propósito.

En esta dicotomía el desapego puede parecer facilista, mientras que el compromiso demasiado exigente. Entonces, tenemos que buscar el camino del medio.

“El camino del centro es como cuidar un árbol desde su semilla. La siembras, cuidas la plántula y la acompañas en el proceso de verla convertirse en árbol. Amas este proceso y no estás pensando en la necesidad de sus frutos. Esto es entregarse con plena devoción al propósito de su vida, para luego dejar ir los frutos.” Lección del Bhagavad Gita, antiguo texto indio.

Mantener un equilibrio entre el compromiso y el desapego nos permite tener mayor claridad en nuestro objetivo y dejar de considerarlo lo más importante. Esto hace que estemos dispuestos a involucrarnos de forma más consciente y a que mantengamos el enfoque sin apegarnos al resultado.

Vivir nuestras experiencias desde el compromiso sin apego propicia un estado emocional neutral y orgánico para que los procesos sucedan, con su natural resultado.

La vida es un continuo proceso que se nutre del amor, la compasión y el autocuidado y deberíamos vivirlo sin un sentido de pérdida o de ganancia.

No es el sentido de valía

Está probado que nuestra autoimagen o sentido de valía no aumenta ni disminuye con nuestros progresos hacia una meta en particular. Al enfocarnos en los procesos generamos mayores posibilidades de alcanzar un aprendizaje y una transformación personal consciente.

Aun cuando veamos que no estamos alcanzando un objetivo, hay que abrazar la decepción y la frustración, antes que aparezca la sensación de inutilidad. Esta sensación puede hacer que de forma inconsciente abandonemos el impulso de trabajar en nuestro objetivo. 

Cualquiera que sea tu proyecto de vida, entrégate como si fuera el trabajo de tu vida, comprométete cada día con la satisfacción de estar haciendo tu mayor esfuerzo y dando lo mejor de ti.

Imagina cómo sería despertarte todos los días, comprometiéndote con las cosas que más te importan, pero sin dejarte desmoronar cada vez que algo no sale como esperabas. 

Si no alcanzas una meta, vuelve a comprometerte y sigue adelante. 

Permítete la frustración y la angustia cuando te quedes corto para auto regularte, volver a tu enfoque y seguir dando desde el compromiso sin apego y la devoción. 

Por un buen futuro construido, siembra sin apegarte al fruto y permite que las cosas sucedan.

Maria Helena Bridgman

Maria Helena Bridgman

Asesora de vida, coach para el bienestar emocional. Maestra, Certificada en Pedagogía y Bioneuroemoción® Especialista en gestión emocional.
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