Un sentido de enfoque

Pienso que no ha existido otro tiempo en el que se haya vivido sin un sentido de enfoque concreto y con tanto vacío como el nuestro.

Vivimos en un mundo cada vez más automatizado, pero,  aun así, muchos de nosotros sentimos que nuestras vidas están demasiado ocupadas.

Hay tantas cosas que queremos hacer que no podemos encontrar el tiempo para hacerlas todas, a pesar de que estamos disfrutando de más tiempo libre que nunca.

La vida se ha vuelto virtualmente más fácil, pero la revolución de los teléfonos inteligentes nos ha conectado a casi todas las horas del día con un diluvio constante de demandas de bajo nivel sutiles, pero colectivamente poderosas. 

Por ejemplo, ir de vacaciones solía ser algo simple, una oportunidad para escaparse y disfrutar de un tiempo escénico fuera del trabajo y de la cotidianidad.

Pero, hay tantas posibilidades de destinos y diversiones y a sólo un clic, que perdemos la curiosidad y la espontaneidad, por información hipotéticamente segura, desconectándonos de lo esencial, el disfrute.

Conexión con lo esencial

Desconocemos los efectos de este cambio radical en la forma en que gastamos nuestro tiempo, pero no se ve bien.

Estamos ocupados y estresados de manera permanente. Gran parte de nuestro tiempo está siendo absorbido por las pantallas que agregan poco valor a nuestras vidas y mucho desenfoque de lo esencial. 

La persona promedio pasa largos períodos del día viendo televisión y jugando con su teléfono. 

¿Es esto realmente un florecimiento humano?

Necesitamos aprovechar esta riqueza para algo más grande que el ocio.

Si observamos las vidas de grandes hombres y mujeres en la historia, parece claro que los humanos no pueden florecer sin un enfoque saludable en sus vidas y sin un sentido de responsabilidad.

Así como la fortaleza de la estructura del arco depende de su carga, la fortaleza y la felicidad en los humanos, depende del sentido de responsabilidad con el que asumen sus desafíos y propósitos.

Este sentido de propósito es beneficioso porque nos impulsa y nos conduce. Cumplir nuestro propósito tiene que ser combustible para ir más rápido y más lejos.

Necesitamos un poco de estrés real en nuestras vidas para eliminar el estrés falso que producen los teléfonos inteligentes. 

El valor de la responsabilidad

El hecho es que los humanos siempre llenarán su tiempo con algo. Y no importa con qué lo llenemos.

Sólo cuando tenemos objetivos concretos y nos comprometemos desde la responsabilidad con un resultado real podemos priorizar nuestras vidas y dejar de lado lo que es trivial.

El peso real de esta responsabilidad traerá una claridad notable a nuestras vidas, agregando apremio a nuestro paso, urgencia a nuestra acción y un propósito a nuestra existencia. 

Toma acción y dale la vuelta

Si has llegado hasta aquí y eres consciente de que tu vida carece de un sentido de enfoque, de responsabilidad y de conexión con lo esencial, puedes darle la vuelta a todo esto. 

  • Decide qué impacto quieres dejar en tu mundo, en tu familia, tus amigos y tu comunidad. Crea un plan para ir directamente después de esos objetivos. Cuanto más claros sean los objetivos, mejor. 
  • No esperes el momento perfecto para comenzar. Es posible que nunca te sientas “listo”. 
  • Haz compromisos reales que no se puedan eludir y asume riesgos con valentía así que la perspectiva del fracaso te asuste, y la esperanza de éxito te obligue. 
  • Abandona el juego de la búsqueda de comodidad y facilidad. Haz cosas difíciles por el bien de los demás y encuentra la felicidad que deseas profundamente.
Maria Helena Bridgman

Maria Helena Bridgman

Asesora de vida, coach para el bienestar emocional. Maestra, Certificada en Pedagogía y Bioneuroemoción® Especialista en gestión emocional.
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